Elisabeth Waldmüller, madre del artista

Elisabeth Waldmüller, madre del artista

1830 - Painting - 75.4cm x 94cm

Ante usted se encuentra "Elisabeth Waldmüller, la madre del artista", una cautivadora pintura de 1830 de Ferdinand Georg Waldmüller. Actualmente en el Belvedere, este retrato ofrece una visión extraordinariamente íntima de la vida familiar del artista. Con unas medidas de 75,4 centímetros de ancho y 94,7 centímetros de alto, la pintura es un estudio en sutiles contrastes y silenciosa dignidad.



La composición se centra en la madre del artista, representada en un escorzo de tres cuartos sentada contra un fondo oscuro. Viste elegantemente un vestido oscuro, casi negro, posiblemente de seda o satén, a juzgar por la rica textura meticulosamente representada por Waldmüller. Los pliegues de la tela y el juego de luces y sombras en su superficie están magistralmente plasmados, destacando el peso y el lujo del material. Una faja más clara, de color gris plateado, ciñe su cintura, proporcionando un delicado contrapunto a los tonos sombríos de su vestido.



Su cabeza está adornada con un gran gorro de encaje blanco, intrincadamente detallado y suavizado por varios lazos delicadamente drapeados. Este delicado encaje crea un hermoso contraste con la tela más pesada de su vestido. Su rostro, representado con un realismo sorprendente, revela las sutiles líneas y texturas de su piel, reflejando una vida vivida con serena gracia. Su expresión es tranquila y seria, pero imbuida de una gentil dignidad. Su cabello oscuro está cuidadosamente recogido bajo el gorro, y sus manos descansan suavemente sobre los brazos de su silla, parcialmente visibles en la parte inferior de la pintura.



La paleta de colores general es tenue, dominada por marrones oscuros, grises y negros, lo que sirve para enfatizar aún más la figura y los delicados reflejos del gorro de encaje blanco y la faja plateada. La iluminación suave y difusa, que parece emanar de una fuente ligeramente delante y encima del sujeto, ilumina su rostro y los detalles de su ropa sin sombras fuertes, creando una sensación de íntima tranquilidad. Este magistral uso de la luz y la sombra, combinado con el fondo oscuro, atrae la mirada del espectador directamente al sujeto, permitiéndonos conectar con la retratada a un nivel profundamente personal.



La pintura es un testimonio del estilo realista del período Biedermeier, capturando no solo el parecido físico de la madre del artista, sino también transmitiendo una sensación de su carácter interior y su silenciosa fortaleza. Es un ejemplo verdaderamente notable de retrato, que nos invita a contemplar la vida y la dignidad de esta extraordinaria mujer.

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Collection

FeelTheArt®

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