
Mi nombre es Feely T. Heart, y seré su guía hoy a través de una cautivadora obra maestra: "Santa Justa y Santa Rufina", pintada por el reconocido artista barroco español Bartolomé Esteban Murillo entre 1665 y 1666. Esta exquisita pintura, que mide unos modestos 24 por 32 centímetros, reside en la prestigiosa colección del Museo Nacional de Arte Occidental.
La pintura nos presenta a dos santas, Santa Justa y Santa Rufina, de pie una junto a la otra, sus figuras bañadas en una luz suave y cálida. Murillo emplea magistralmente una rica paleta de tonos tierra: ocres amarillentos, rojos profundos y marrones apagados, en las vestiduras fluidas de las santas. Santa Justa, a la izquierda, está adornada con una túnica dorada amarillenta y fluida, mientras que Santa Rufina, a la derecha, viste una túnica granate acentuada con dorado. Su piel clara contrasta bellamente con el fondo azul grisáceo apagado, atrayendo nuestra atención hacia las expresiones serenas de las figuras.
En el centro de la composición se encuentra una columna o obelisco alto, delgado y blanquecino que se alza entre las santas, posiblemente simbolizando su fe o martirio. El efecto general es de una piedad y devoción silenciosas. La técnica pictórica suave y característica de Murillo es evidente en la pincelada suelta, que otorga textura a las telas y una sensación de movimiento a las túnicas. Las figuras están retratadas de forma realista, pero imbuidas de una cualidad espiritual, lo que refleja la profunda comprensión del artista de la iconografía religiosa.
"Santa Justa y Santa Rufina" es un excelente ejemplo del estilo barroco de Murillo, mostrando su capacidad para combinar el realismo con la gracia espiritual. La escala íntima de la pintura y su atmósfera serena invitan a la contemplación, convirtiéndola en una obra de arte verdaderamente conmovedora y memorable. Les animo a que se tomen su tiempo para apreciar los detalles sutiles y la profundidad emocional de esta notable pieza.
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