
"Niña con abanico", pintada en 1902, es una obra cautivadora de Paul Gauguin que se encuentra aquí mismo, en el Museo Folkwang. Esta pintura, de 0,73 metros de ancho y 0,92 metros de alto, atrae la atención por su simplicidad y la mirada enigmática de la joven representada. nn Observe los tonos cálidos y terrosos que utiliza Gauguin. El fondo marrón apagado dirige nuestra atención hacia la niña, que está sentada frente a nosotros con una expresión directa y solemne. Su cabello castaño rojizo y su piel morena resaltan sobre la tela blanca que cubre la parte inferior de su cuerpo. nn Sostiene un gran abanico de plumas blancas, símbolo de elegancia y quizás incluso un guiño a los escenarios tropicales que inspiraron gran parte de la obra de Gauguin. El abanico oculta parcialmente su torso, añadiendo una capa de misterio a la composición. nn Observe cómo la luz, aunque no esté representada directamente, parece incidir suavemente sobre su espalda y su rostro, creando sutiles sombras que dan profundidad al cuadro. Y en la esquina superior izquierda, un racimo de frutas en tonos azules, posiblemente uvas, añade una pincelada de color frío a la paleta, por lo demás cálida. nn La firma de Gauguin, "Paul Gauguin 1902", descansa justo encima de la fruta, un toque final a este evocador retrato que nos invita a contemplar la historia de la niña y la mano maestra del artista.
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