"Charles-Claude de Flahaut de la Billarderie, Conde de Angiviller," un cautivador retrato de 1763, nos recibe en el Museo de la Cour d'Or. Con unas medidas de 0,5 metros de ancho por 0,66 metros de alto, esta obra nos transporta al mundo de la aristocracia francesa. Aunque el artista permanece en el anonimato, su destreza es innegable. nn El Conde, ataviado con la moda de la época, capta nuestra atención. Su casaca rosa, adornada con un exquisito bordado floral, habla de su riqueza y estatus. Observen los intrincados detalles: el chaleco dorado con sus propios y delicados motivos florales, la impecable corbata de encaje blanco y la peluca perfectamente empolvada, un sello distintivo de la época. nn La pose del Conde, un clásico giro de tres cuartos, irradia confianza. Su mirada, dirigida hacia nosotros, crea una sensación de conexión a través de los siglos. El artista utiliza con maestría la luz y la sombra, destacando la riqueza de las telas y los rasgos del Conde, mientras que el fondo oscuro e indefinido enfatiza aún más su presencia. nn Este retrato no es solo la representación de un hombre, sino una ventana a una época pasada de elegancia y refinamiento.
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