
"San Tomás", una cautivadora pintura de 1600 que se encuentra en el Museo de Arte Chrysler, ofrece un poderoso retrato del apóstol. Pintada por El Greco, la obra de arte atrae nuestra atención hacia la intensa mirada del santo, dirigida hacia arriba como en profunda contemplación o revelación divina. Sostiene una lanza en su mano derecha, símbolo de su martirio, mientras que su mano izquierda apunta hacia arriba, quizás enfatizando el reino espiritual. El uso de la luz y la sombra por parte del artista es sorprendente, iluminando el rostro y las manos de Santo Tomás contra un fondo oscuro, creando una sensación de dramatismo y enfatizando su gesto. Este contraste nos adentra aún más en la pintura, invitándonos a reflexionar sobre los misterios de la fe junto al apóstol.
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