Virgen María en la gloria con el arcángel Gabriel y S. Eusebio, S. Sebastián y S. Rochus

Virgen María en la gloria con el arcángel Gabriel y S. Eusebio, S. Sebastián y S. Rochus

1724 - 1725 - Painting - 2.55m x 4.35m

¡Bienvenidos a todos! Ante ustedes se encuentra "La Virgen María en Gloria con el Arcángel Gabriel y San Eusebio, San Sebastián y San Roque," una magnífica pintura de Sebastiano Ricci, que data de 1724 a 1725. Esta impresionante obra, parte de la colección de Turín, es una verdadera obra maestra del período Barroco.



Observen la gran escala de la pieza; mide unos impresionantes 2,55 metros de ancho y 4,35 metros de alto. Los colores vibrantes inmediatamente cautivan la mirada. Ricci utiliza magistralmente una rica paleta de rojos y naranjas cálidos en la vestimenta de las figuras inferiores, creando un contraste sorprendente con los azules y verdes más fríos de las figuras angelicales superiores. Esta interacción dinámica del color se ve reforzada por el uso dramático de la luz y la sombra, característico del estilo Barroco. La luz resalta las figuras, dándoles una cualidad tridimensional y una sensación de movimiento, mientras que las sombras añaden profundidad y atmósfera, particularmente notable en la representación del cielo nublado.



El foco central es el dramático martirio de San Sebastián, representado como un joven musculoso atado a una columna, con su sufrimiento y determinación palpables. Sobre él, la Virgen María reina en gloria, rodeada de querubines y ángeles, irradiando luz divina. Un ángel, elegantemente envuelto en ropas azules fluidas, parece ofrecer una rama de lirios, símbolo de pureza. Observen las figuras que rodean a San Sebastián: una figura arrodillada, posiblemente San Roque, acompañado de un pequeño perro, y a la izquierda, una figura sentada, probablemente San Eusebio, con ricas vestiduras, sosteniendo un libro.



La composición general es increíblemente dinámica y teatral, con figuras dispuestas en una compleja interacción de movimiento y gesto. El suelo ajedrezado proporciona un elemento de orden geométrico en medio de la escena dinámica. La inclusión de putti (querubines) se suma a la atmósfera celestial y festiva, reforzando el tema de la intervención divina y la glorificación del martirio. Esta pintura es un testimonio de la habilidad de Ricci y del poder expresivo del arte Barroco. Espero que disfruten contemplando su belleza y la historia que cuenta.

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