
Hilma af Klint es una artista sueca, se unió a la Academia de Bellas Artes de Estocolmo. Mientras presenta pinturas de paisajes y retratos, secretamente crea obras abstractas. Sus obras son las primeras obras de arte abstracto, sin la influencia de artistas masculinos, considerados pioneros del arte abstracto como Kandinsky.
La artista es sensible a las ideas espiritistas y se une a “De Fem” (Las Cinco), un grupo de mujeres interesadas en lo paranormal que organiza sesiones de espiritismo. Comienza la aventura de un arte que califica de espiritual y que se realizaría “a través de ella”. Inspirados en pensamientos esotéricos, los patrones del círculo y el óvalo suenan recurrentes, generando vida en el centro de toda existencia. Su obra gira en torno a símbolos, letras y palabras, donde busca una reciprocidad simétrica, plagada de dualidades, el bien y el mal, lo masculino y lo femenino, o incluso lo terrenal y lo espiritual.
En “Loz diez más grandes, Infancia” traduce formas circulares, espíritus y crea una pintura de espiritismo. Articula círculos en cuyo interior añadirá formas, como aquí motivos florales. Cuestionará su obra a lo largo de su vida, buscando comprender los misterios de su arte, reflexiones que transcribirá en más de 50 cuadernos de estudio. Pionera en este campo, su obra abstracta sería reconocida una década después.
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