
En Marat Assassinated, Jacques-Louis David escenifica el asesinato de Jean-Paul Marat por Charlotte Corday el 13 de julio de 1793.
Él representa allí una herida, haciendo eco de la herida de Cristo en la Cruz, resaltada por la blancura del pañuelo revolucionario que sostiene el sentimiento de inocencia, bondad y devoción del revolucionario. La apariencia del cadáver, su textura de piel sorprendentemente suave, no representa la realidad. Jean-Paul Marat sufría desde hacía más de diez años de pústulas y lesiones en la piel que cubrían su cuerpo y le provocaban un dolor insoportable.
Sin duda, el artista optó por no representar el trágico estado de su compañero, para no romper la leyenda revolucionaria que se instauró tras su muerte. Verdadero éxito artístico, más allá del carácter estético, esta obra de propaganda a partir de la cual el artista muestra claramente sus orientaciones políticas, convierte a Marat en un mártir de la libertad.
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